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miércoles, 19 de diciembre de 2012

LA MEMORIA

MEMORIA,

En primer lugar he usado muchas tonalidades de grises para intentar dar una imagen de seriedad y de orden en el blog.  También uso el color gris en la letra, el título y varios enlaces y entradillas porque me da la sensación que impone respeto y seriedad y aquél que esté mirando el Blog creo que puede sentirse a gusto y además es un color no agresivo para los ojos que se encuentre entre el blanco y el negro y da una gama de colores muy apacibles. También al ser una paleta muy extensa, igual que los temas tratados en el blog, pretende enfatizar los gráficos que resaltan por su colorido y su buen ver. 

La mayoría de "fonts" que he usado corresponder al tipo de letra "Verdana" ya que creo que es una letra sobria, seria, quizás un poco mústia pero a la vez aporta un toque de elegancia y sofisticación. 


La plantilla usada es una "simple y sencilla" ya que el formato "Blogger" nos da muchas opciones de poder variar las pestañas, incluir gadgets y demás y quizás con otra plantilla más compleja la posibilidad de tanta distribución y colorido es distinta para lo que yo busco. En segundo plano se encuentra el fondo, un poco sobrio y soso pero su función es puramente estética y no busca nada más que eso así que he intentado combinar colores de modo que para el lector sea cómodo leer y no se le haga pesado. 

También he ajustado el ancho de la pagina para cuadrad mejor el blog y la barra lateral derecha lo mismo. No quería que mi blog se tuviera que mover para ver la totalidad de la página, es decir, una pagina de 1250 de ancho que es lo máximo permitido para no tener que mover el cursor. Quizás le haya dado más valor a las entradas del blog, al título y a la foto de portada porque es de verdad lo importante. Un blog se valora más por su contenido que por su diseño (aunque van de la mano, un coge más fuerza que otro). También es cierto que es blog pretendía ser un modelo de dualismo entre diseño y texto, es decir, un gráfico con información. Letras con gráficos unidos de forma que el lector pueda disfrutar y aprender al mismo tiempo. 

No quería tener un nombre "cutre" para el blog y por eso he pretendido "crear" y fidelizar al lector poniendo mi apellido de forma que la gente que entre y lo vea podrá, en el caso que sea, acordarse de un factor fidelizador como es mi apellido. Quizás el nombre no represente en su totalidad la esencia de la finalidad del blog pero al tener tantos temas que tratar me parecía muy sobrio usar según que nombres como "sociedad", "gráficos" o muchos otros. Creo que es una buena elección.

Respecto a la plantilla empleada, he usado una con dos "cuerpos". El cuerpo central que se compone de el título y la entrada más los gráficos empleados. La otra parte corresponde a la incorporación de gadgets. 



Xavi Vegas
Graphic Design


lunes, 10 de diciembre de 2012

La razón del bolsillo.

La respuesta al por qué, remite a otra pregunta: ¿por qué no? Es decir, ¿hay algún estado que desee dejar de serlo? Por supuesto, vivimos en un mundo de soberanías compartidas y Europa es un gran laboratorio. Pero incluso con esa necesaria interdependencia, no es lo mismo ser interdependiente con silla propia, que serlo con la silla del vecino. Y desde hace tiempo Catalunya no tiene silla propia ni en el concierto de naciones, ni en España, ni en la propia Catalunya. A pesar de que España es un estado descentralizado, la nación catalana no tiene soberanía para hacer sus políticas contra el paro, o tener modelo tributario propio, o avanzar en infraestructuras claves, o enfrentarse a la compleja cuestión de la inmigración, nada. Y ello con el agravante que somos una economía con un gran entramado de pymes que necesitan políticas económicas específicas. 

Nuestro presente y futuro dependen de decisiones que van en contra de nuestros intereses primarios. La primera respuesta al por qué queremos estado es, pues, simple: porque queremos la misma soberanía del resto de naciones. Es decir, no aspiramos a ser más independientes que Inglaterra, pero tampoco queremos serlo menos. 


A partir de aquí, los motivos se acumulan y ahondan en lo histórico, lo cultural y lo económico. Es decir, hay razones que van del corazón al bolsillo, pasando por el estómago, porque el camino compartido con España no ha sido un camino de rosas. No aspiramos a romper, solo aspiramos a bifurcar ese camino, porque no nos lleva a ninguna parte.



Los motivos históricos. España no es, como Suiza, un estado nacido de un pacto entre naciones, sino la imposición de una nación sobre las otras. De ahí que nadie quiere dejar de ser suizos y en cambio muchos catalanes y vascos queramos dejar de ser españoles. Nuestra relación conflictiva con España empieza en 1714 con una severa derrota militar, la destrucción de nuestras instituciones y una represión brutal que obligó al primer gran exilio. Hasta entonces éramos una nación soberana, a partir de entonces fuimos una nación sometida. Y en estos trescientos años hemos sufrido represiones, exilio, dos dictaduras y una tensión permanente que ha tenido pocos respiros. Hemos vivido más tiempo bajo la represión que bajo la libertad. Y cuando volvimos a reclamar nuestros derechos, después de Franco, el resultado fue un café para todos que lejos de respetar nuestro carácter nacional, nos relegó a simple administración. Y desde entonces, el estado no ha parado de recentralizarse. Cuando Catalunya raspa en su memoria aterriza en una zona oscura que no ofrece demasiados motivos para querer ser española. Si a ello añadimos la lengua y cultura catalanas, cuya represión a lo largo de la historia ha sido constante, con épocas de prohibición y desaparición del ámbito público, la mala memoria arrecia. Y en democracia, continuamos sufriendo un hostigamiento lingüístico en forma de todo tipo de leyes. La falta de respeto es tan notable, que el máximo representante del estado, el Rey, es capaz de hablar un magnífico inglés y no sabe ni barbotear el catalán.

Pero si la memoria es gris y la identidad está dolida, es la razón del bolsillo la que ha quebrado la paciencia catalana. Por su dinamismo económico y su sólida red de empresas, Catalunya ha sido capaz de generar riqueza. Pero sufre un déficit fiscal que llega a la sangría de 16 mil millones de euros que se van, 45 millones de euros diarios. Es decir, Catalunya pierde en favor del estado anualmente el 8´5% de su PIB, el único territorio del mundo que sufre un déficit fiscal tan depredador. Representa 2.250 euros anuales por cada catalán. A la vez, es la zona donde se paralizan más infraestructuras, no se construyen las fundamentales, y se tira el dinero en proyectos faraónicos que no tienen ningún sentido económico: España tiene la red de alta velocidad más completa y deficitaria del mundo, y no ha construido el fundamental corredor mediterráneo. Otro ejemplo, el aeropuerto de Barcelona tiene una petición anual de 700.000 pasajeros intercontinentales que no puede ser atendida. Y mientras somos los que más damos a España, estamos a la cola en inversión. Es una situación insostenible que hemos intentado cambiar por todas las vías políticas, y nos han cerrado todas las puertas. Ante la pared de España, hemos decidido hacer nuestro propio camino. Somos una sociedad emprendedora, de la misma dimensión geográfica y demográfica que Suiza, y con una vocación europea secular. Con España estamos condenados al fracaso como nación y a la pobreza como sociedad. Sin España, tenemos la seguridad que seremos uno de los territorios más dinámicos de Europa, cuya vocación y servicio será siempre el nuestro. ¿Por qué, pues, tener estado? Por todo, porque somos una nación, porque estamos hartos, porque creemos en la democracia y porque queremos ejercerla. Llegó, pues, la hora catalana.